Si Yo Pudiera Vivir Mi Vida De Nuevo

Vivir mi vida a plenitud: cómo valorar lo simple y crecer con cada paso.
“Si tuviera que vivir mi vida nuevamente, comenzaría descalzo un poco antes de la primavera y permanecería así hasta un poco más tarde en el otoño.”
Don Herold, escritor, humorista e ilustrador estadounidense (1889-1966)
Por: Winston Samuel Ojeda
Hay que ser cuidadosos con lo que se publica en internet, dado que, con cierta frecuencia, se da por cierto todo lo que se difunde. Esto viene a colación porque, a mediados de 2012, en la capital mexicana se presentó el libro Borges y México, de Miguel Capistrán, donde la escritora Elena Poniatowska aportó un texto que erróneamente atribuía al poeta argentino un poema que no era de él.
El poema también se publicó y atribuyó equivocadamente a Borges en la revista mexicana Plural (mayo de 1989) y en el libro Todo México (Diana, 1990), de Elena Poniatowska, que a su vez fue incluido en la compilación mencionada líneas arriba.
Poniatowska ofreció disculpas que se publicaron en varios medios. Esto provocó que el mencionado libro tuviera que reeditarse para eliminar la referencia apócrifa y así aclarar las cosas. No obstante, la confusión ya se había sembrado, y aún hoy se puede encontrar que el poema llamado Instantes sigue siendo acreditado a Borges.
Para hacer las cosas todavía más complicadas, María Kodama, viuda de Borges, comentó que le llevó ocho años descubrir que Nadine Stair era la verdadera autora. Sin embargo, ahora sabemos que ella se basó en un texto del verdadero autor, Don Herold.
La prueba de ello es que una versión de Instantes fue publicada por Herold en la popular revista Reader’s Digest en 1953, bajo el título If I Had My Life to Live Over. En ese texto, Herold reflexiona sobre lo que haría de manera diferente si pudiera vivir su vida otra vez.
El texto atribuido a Nadine Stair es una reinterpretación de esa publicación, y no hay evidencia sólida que conecte a Stair con un poema o texto publicado antes de la versión de Herold. En conclusión, Don Herold tiene el crédito más documentado de haber publicado la primera versión reconocida de esta idea.
Traducción libre del texto original
SI YO PUDIERA VIVIR MI VIDA DE NUEVO
Por supuesto, no se puede desfreír un huevo, pero no existe ninguna ley que prohíba pensar en ello.
Si tuviera mi vida para vivirla de nuevo, intentaría cometer más errores.Me relajaría. Sería más tonto de lo que he sido en este viaje. Sé de muy pocas cosas que me tomaría en serio. Sería menos higiénico.Iría a más lugares. Escalaría más montañas y nadaría en más ríos. Comería más helado y menos salvado.
Tendría más problemas reales y menos problemas imaginarios. He sido una de esas personas que viven con demasiada prudencia, hora tras hora, día tras día. Claro, he tenido mis buenos momentos. Pero si tuviera que hacerlo de nuevo, tendría más, muchos más. Nunca he ido a ningún lado sin un termómetro, una cantimplora, un impermeable o un paracaídas. Si tuviera que hacerlo de nuevo, viajaría más ligero.
Puede que sea demasiado tarde para enseñar viejos trucos, pero tal vez una palabra del imprudente pueda ser beneficiosa para la generación venidera. Puede que les ayude a caer en algunos de los escollos que yo he evitado.
Si tuviera que vivir mi vida, prestaría menos atención a las personas que pretenden enseñar metiendo presión y angustia. En un mundo de especialización, naturalmente tenemos una sobreabundancia de individuos que nos piden que tomemos en serio su especialidad individual.
Nos dicen que debemos aprender latín o historia; de lo contrario, seremos deshonrados, arruinados, reprobados y fracasados. Después de que una docena de estos especialistas han trabajado en una mente joven, es probable que la dejen en un aprieto de por vida. Ojalá me hubieran vendido el latín y la historia como una broma.
Buscaría más profesores que inspiren relajación y diversión. Afortunadamente, tuve algunos de ellos y supongo que fueron ellos quienes evitaron que me dedicara por completo a los perros. De ellos aprendí a recoger las pocas margaritas desgarbadas que he recogido a lo largo del camino de la vida.
Si tuviera que vivir mi vida nuevamente, comenzaría descalzo un poco antes de la primavera y permanecería así hasta un poco más tarde en el otoño. Haría más ganchos. Les dispararía más avioncitos de papel a mis profesores.Tendría más perros. Me quedaría hasta más tarde. Tendría más novias. Pescaría más. Iría a más circos. Iría a más bailes. Me subiría a más juegos mecánicos. Estaría sin preocupaciones tanto tiempo como pudiera, o al menos hasta que recibiera alguna atención, en lugar de tener mis preocupaciones por adelantado.
Se cometen más errores de forma solemne que por diversión. Los problemas de la vida familiar se presentan en momentos de intensa seriedad más que en momentos de alegría.
Si las naciones declararan carnavales internacionales en lugar de guerra internacional, ¡cuánto mejor sería eso!

G.K. Chesterton dijo una vez: “Una característica de los grandes santos es su poder de ligereza. Los ángeles pueden volar porque pueden tomarse a sí mismos a la ligera.”
En un mundo en el que prácticamente todos los demás parecen estar consagrados a la gravedad de la situación, yo me levantaría para glorificar la levedad de la situación. Porque estoy de acuerdo con Will Durant en que “la alegría es más sabia que la sabiduría.”
Dudo, sin embargo, que haga mucha mella con mi credo. La oposición es demasiado fuerte. Hay demasiadas personas serias que intentan que todos los demás sean demasiado serios.
Aquí la versión posterior de Nadine Stair:
INSTANTES
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecta, me relajaría más.
Sería más tonta de lo que he sido;
de hecho, tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénica.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares a los que nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás, trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
solo de momentos. No te pierdas el ahora.
Yo era una de esas que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas o un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más ligera.
Si pudiera volver a vivir,
comenzaría a andar descalza a principios
de la primavera,
y seguiría descalza hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesa,
contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez una vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.
*Winston Samuel Ojeda es conferencista, consultor y escritor con más de 40 años de experiencia impartiendo conferencias y seminarios. Su oratoria impactante y amena abarca temas relacionados con el crecimiento personal, el liderazgo, las ventas, la familia y el mundo del Network Marketing. Explora cómo enfrentar desafíos y lograr tus metas con ‘¡Claro que Sí se Puede!’, un libro transformador que abrirá nuevas puertas en tu vida.


Comments
Estimado Samuel , leer tus artículos siempre son enriquecedores . Gracias por compartir aprendizajes que nos ayudan a un crecimiento personal.
Tus mensajes son profundos, profesionales y edificantes.
Gracias por compartir tu saber.
Hermoso relato y muy cierto, nos falta vivir el día a día como si fuera el último de nuestras vidas y si volvieramos a empezar nuestro mundo cambiaría para hacerlo mejor y más sencillo
Mensaje
Disfruto mucho mensajes de reflexión y de crecimiento personal.
Gracias Winston por tu valiosa aportación
Muy Bueno y estimulante saludos!
Mensaje lo resumo en una pequeña frase:
La vida para vivirla hay que sufrirla si no no es vida