El milagro que cambió su vida para siempre

La fe inocente de una niña, la bondad inesperada de un desconocido y un milagro que tocó más que un solo corazón.
“Un milagro no es la suspensión de las leyes naturales, sino la materialización de una creencia muy poderosa.”
Por: Winston Samuel Ojeda
Catalogados como hechos sobrenaturales, los milagros que Jesús hizo en su paso por la Tierra a veces son considerados como cuentos sin base científica. Sin embargo, aún en nuestros días, los milagros existen si se visualizan con la creencia férrea de que son posibles.
Esta es la historia de una pequeña de ocho años llamada Teresa.
Un día, escuchó a su madre y a su padre hablar acerca de su hermanito Andrés. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero. Planeaban mudarse a un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía cómo pagar las facturas médicas ni la hipoteca. Solo una operación costosísima podría salvar a Andrés.
Escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo, pero no lo conseguía. Escuchó a su padre murmurarle a su madre —quien tenía los ojos llenos de lágrimas—: “Solo un milagro puede salvarlo”.
Teresa fue a su cuarto y sacó un cochinito de barro que mantenía escondido en el clóset. Lo rompió y vació todo su contenido en el suelo. Luego contó las monedas cuidadosamente. Lo hizo una segunda vez, y una tercera. La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen para errores.
Colocó todas las monedas en un frasco, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera. Caminó cuatro cuadras hasta la farmacia que tenía el anuncio rojo en el marco de la puerta. Esperó pacientemente su turno, pero el farmacéutico parecía muy ocupado y no le prestaba atención.
Teresa movió su pie haciendo un poco de ruido. Nada. Se aclaró la garganta con el mejor sonido que pudo producir. Nada. Finalmente, sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador.
—¿Qué deseas? —le preguntó el farmacéutico en un tono que no era muy agradable—. Estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no lo he visto en años.
—Bueno, yo quiero hablarle de mi hermano —le contestó Teresa con firmeza—. Está muy enfermo y quiero comprar un milagro.
—¿Qué dices? —preguntó el farmacéutico.
—Su nombre es Andrés y tiene algo creciendo dentro de la cabeza, y mi padre dice que solo un milagro lo puede salvar. Así que… ¿cuánto cuesta un milagro?
—Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento, pero no te puedo ayudar —le contestó el farmacéutico, utilizando un tono más dulce.
—Mire, yo tengo el dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré el resto. Solo dígame cuánto cuesta.

El hermano del farmacéutico, un hombre elegante, se inclinó y le preguntó a la niña:
—¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?
—No lo sé —contestó Teresa con los ojos a punto de romper en llanto—. Solo sé que está muy enfermo. Mi mamá dice que necesita una operación, pero mi papá no puede pagarla. Así que yo quiero usar mi dinero.
—¿Cuánto dinero tienes? —le preguntó el hombre de Chicago.
—Un dólar con once centavos —contestó Teresa en una voz que casi no se entendía—. Es todo el dinero que tengo, pero puedo conseguir más si lo necesita.
—Pues qué coincidencia —dijo el hombre sonriendo—. Un dólar con once centavos… justo el precio de un milagro para hermanos menores.
Tomó el dinero en una mano y, con la otra, cogió de la mano a la niña y le dijo:
—Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres. Veamos si yo tengo el milagro que tú necesitas.
Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en neurocirugía. La operación se efectuó sin cargos, y en poco tiempo Andrés estaba de regreso en casa y en buena salud.
Los padres de Teresa hablaban felices de las circunstancias que llevaron a ese doctor hasta su puerta.
—Esa cirugía —dijo la madre— fue un verdadero milagro. —¿Me pregunto cuánto realmente habrá costado?
Teresa sonrió. Ella sabía exactamente cuánto costaba un milagro: un dólar con once centavos.
Historias como la de Teresa nos recuerdan que los milagros no siempre desafían la ciencia. Muchas veces, son respuestas a una fe sencilla, a una intención genuina, y a un corazón dispuesto.
*Winston Samuel Ojeda es conferencista, consultor y escritor con más de 40 años de experiencia impartiendo conferencias y seminarios. Su oratoria impactante y amena abarca temas relacionados con el crecimiento personal, el liderazgo, las ventas, la familia y el mundo del Network Marketing. Explora cómo enfrentar desafíos y lograr tus metas con «¡Claro que Sí se Puede!«, un libro transformador que abrirá nuevas puertas en tu vida.


Comments
Incredible mensaje! Con fe todo se puede.
MUY INTERESANTE Y SOBRE TODO MUCHA ENS4ÑANZA Y APRENDIZAJE Y MIY CLARO .
GRACIAS GRACIAS GRACIAS POR TODO LO Q NOS ENSEÑAS, saludos bendiciones
Mensaje excelente buen hombre
Historias que conmueven y que son reales, claro que existen los milagros, Dios siempre está presente en nuestras vidas, felicidades y gracias Winston por compartir 🙂
Una bonita historia, que nos recuerda que todo es posible cuando tenemos fe y que la vida es un milagro en sí misma, sólo nos toca mirarla, a través de los ojos de una niña, conservando la inocencia y el amor.
Wow Winston! me dejaste sin palabras, que bonita historia y efectivamente la fe y el amor mueven montañas. Gracias
Una bella historia de motivación , gracias Winston
Excelente y emotivo mensaje, querido Winston. La Fé mueve montañas. Un fuerte abrazo.
Excelente mensaje, querido Winston. La Fé mueve montañas. Un fuerte abrazo.
Inspiradora historia: En el fondo nos recuerda que la fe mueve montañas…si hay una Teresa decidida a tomar acción, es decir, la acción mueve montañas. Moraleja: La próxima vez que tengas un gran problema sin aparente solución, toma acción: busca opciones de solución…hasta encontrarla la adecuada… ¡Actúa! Son sorprendentes los resultados obtenidos cuando te decides a solucionar un problema. No siempre habrá una niña Teresa para encontrar la solución.
Excelente mensaje Winston, gracias!
Mun gran ejemplo de verdadera FE. Muchas Gracias y buenas noches ensaje
Mensaje muy bello mensaje de inocencia y fe
Lo mandé Pero tu plataforma lo borro y como tú sabes nuestros comentarios son espontáneos , no tengo script , Pero te mando un fuerte abrazo
Mensaje gracias siempre aprendizaje de crecimiento me gustó mucho.
Agradable y pensativo el milagro me recordo que casa dia somos o necesitamos de EL Ser para powder crear Los milagros Namaste
Mensaje afortunadamente, toda hay personas buenas en el mundo, que ayudan a la gente sin esperar nada a cambio. Excelente artículo
Muy conmovedora historia y tu conclusión contundente, muchas gracias por compartir, un abrazo
Excelente mensaje que nos enseña a nunca perder la fe y que los milagros existen. Gracias por compartirlo!!!
Mensaje
Winston, como siempre excelente todo lo que compartes
Que bella historia de reflexión Gracias por compartir
Excelente mensaje deja , puesto que aún en estos tiempos y aunque existen personas que no creen en ellos , si existen , y existen en la fe de las personas , en la inocencia de un pequeño y más , e sido parte no solo de 1 sino de muchos milagros y agradezco que aún existan personas como usted relatándolos para que no se pierda la fe y no dejen de creer que existen , gracias